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Diego Tamayo y Figueredo

Santiago de cuba

 Jueves, 07 Marzo 2019 05:23

 

Hagamos un poco de historia sobre el surgimiento de la  Cruz Roja y sus funciones con el fin de brindar auxilio. La organización surge en 1909, y su precursor fue el Dr. Diego Tamayo y Figueredo, ejemplo de consagración, amor y dedicación al trabajo.

Tamayo fue un hombre de ciencia, oriundo de la provincia de Granma, específicamente en Bayamo, el 12 de octubre de 1853, y brindó una gran cantidad de servicios a favor de la salud del pueblo, entre los que se cuenta la introducción de la vacuna antirrábica.

Fue miembro del Ejército Mambí, combatiendo bajo las órdenes del mayor general Calixto García, hasta caer prisionero, enfermo y herido, sale exiliado a España, cursando estudios de Medicina, regresó a Cuba en 1887, laborando como médico; muere el 23 de octubre de 1926.

Su legado fue el de fundar la Cruz Roja Cubana, la que continúa desarrollándose y sigue dando lo mejor de sí para aliviar el sufrimiento, auxiliar a las víctimas o simplemente para prevenir.

 

Diego Tamayo Figueredo, eminente médico y patriota cubano que nació en Bayamo, Granma, el 29 de septiembre de 1852. Su impronta lo coloca en el espectro de las personalidades de la ciencia, por sus inapreciables aportes e incondicional apoyo, desde muy joven, a la causa independentista, que lo iguala a otras personalidades de la Microbiología cubana2 sobre las cuales se ha investigado. Por lo que en este trabajo se reseñan los principales momentos de su vida y obra.

Tamayo Figueredo contaba con 15 años cuando a solicitud de Carlos Manuel de Céspedes, traslada un mensaje a Bayamo, para Perucho Figueredo, sobre su inminente entrada a la ciudad y los preparativos necesarios. Por ello, fue reconocido como el primer correo de la guerra de independencia (Foto).

Luego de cumplida esta misión le solicita a Céspedes incorporarse como soldado al Ejército Mambí, donde lucha bajo las órdenes de Calixto García. Combate, hasta que enfermo de paludismo y herido en una pierna, es hecho prisionero por las tropas españolas y trasladado a La Habana.

Por gestiones e influencias de algunos amigos de la familia salva su vida y se le concede la libertad, con la condición de que abandonara el país. Sale exiliado hacia los Estados Unidos. Con posterioridad, las autoridades españolas le conceden un permiso y logra regresar a La Habana para terminar sus estudios en el Colegio de Belén, donde se gradúa como Bachiller en Artes el 18 de julio de 1871.

Se traslada a la Universidad de Barcelona para cursar la carrera de Medicina y obtiene el grado de Licenciado en Medicina en el 1878.

Al año siguiente regresa a Cuba y se traslada a Manzanillo donde establece un consultorio. Poco después establece en La Habana una Escuela Libre de Medicina, donde se empieza a desarrollar su gran vocación: la enseñanza de la Medicina. Pero "a pesar de tener todo el apoyo del ilustre doctor Nicolás J. Gutiérrez, en esos momentos Presidente de la Real Academia y Rector de la Universidad de La Habana, sólo pudo mantenerla abierta dos años".3

En septiembre de 1879 es nombrado Auxiliar de la Secretaría de la Junta Suprema de Sanidad de la Isla de Cuba y en 1880, Secretario.

En 1882 recibe el nombramiento de Primer Médico de Vista de Naves del Puerto de La Habana, plaza que obtiene mediante concurso de oposición.

En diciembre de 1885 es nombrado Vocal de la Junta Suprema de Instrucción Pública de la Isla de Cuba.

En 1886 formó parte de una Comisión Científica, designada por el Gobernador General de la Isla, para ir estudiar en París los resultados de los descubrimientos de Louis Pasteur (eminente químico y bacteriólogo francés, 1822-1895), sobre la vacunación antirrábica y luego lograr su aplicación en Cuba.

Antes de su viaje participó en una colecta de dinero entre médicos de la Isla, como contribución a una gran colecta mundial, a fin de fundar el Instituto Pasteur de París. La misma fue entregada directamente al Dr. Pasteur, el que decide preparar a los médicos cubanos en las novedosas técnicas de la vacunación antirrábica. Siendo los primeros de habla hispana en hacerlo.

Además de recibir estos conocimientos, asiste a un curso en el Laboratorio de Bacteriología de la Escuela Práctica de París junto al doctor Vildósola, el cual tomaron del célebre profesor francés Andre Chantemesse, considerándose así los dos primeros especialistas en esta rama de la Infectología.

A su regreso a Cuba hace escala en Barcelona, donde instruye a antiguos maestros en el método de obtención de vacunas antirrábicas, utilizando médulas gradualmente desensibilizadas. Por ello se le considera introductor en España de este tipo de vacunación, dando vida al Instituto Antirrábico de Barcelona.

Ya en Cuba colabora en la fundación del Laboratorio Histobacteriológico e Instituto de Vacunación Antirrábica (1887-1960). En este centro investigativo y asistencial, primero de su tipo en América Latina dedicado a la investigación bacteriológica, llegó a ser considerado Director Científico, donde imparte clases de Bacteriología. Allí se inicia la vacunación antirrábica y se obtuvieron muchas otras vacunas, así como diversos sueros contra enfermedades humanas y animales. Por todo ello, se le ha llegado a catalogar al Dr. Diego Tamayo Figueredo como el Padre de la Microbiología cubana.4

El laboratorio jugó un papel extraordinario en la historia de la Infectología cubana. "Allí se formaron los investigadores que consolidaron la microbiología en el país, entre ellos los Dres. Juan N. Dávalos Betancourt e Ignacio Calvo Cárdenas, los primeros en dedicarse con exclusividad al ejercicio de la bacteriología; se le dio preferencia al estudio de las enfermedades infecciosas que mayor importancia tenían en el cuadro epidemiológico de la Isla en aquel momento, como la fiebre amarilla, el muermo, la tuberculosis, el paludismo y el cólera; se le permitió desinteresadamente trabajar en él a investigadores extranjeros como el profesor francés Paul Gibier, en sus estudios de fiebre amarilla realizados en La Habana, y se mantuvo permanentemente la vacunación antirrábica".5

Fue electo Miembro de la Real Academia de Ciencias Médicas Físicas y Naturales de La Habana en el año 1889 y entre ese año y el 1895 se desempeñó como Presidente de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, institución que se dedicó al estudio de enfermedades como la fiebre amarilla, el tétanos y el cólera, desplegando una destacada labor en el campo de las investigaciones epidemiológicas. En este mismo año es designado médico del Puerto de La Habana.

En enero de 1890 participa como Presidente de la Sociedad en el Primer Congreso Médico Regional de la Isla de Cuba, celebrado en La Habana, en cuya sesión inicial se destacan sus palabras:

"Señores, es la primera vez que los médicos de la Isla de Cuba se reúnen para intercambiar y discutir sus ideas en un congreso. Hace poco más de un año nació este pensamiento en la mente de un distinguido profesor, el doctor López, que lo propuso en la Sociedad de Estudios Clínicos, en la que fue aceptado y acogido con general entusiasmo, deseosos de ver realizado este espectáculo gratísimo y consolador que hoy contemplamos. Es indudable que esta congregación de médicos lleva en su seno gérmenes fecundos de progresos futuros y de halagadoras y patrióticas esperanzas".6

Su pensamiento político se radicaliza y en 1896 renuncia a su cargo en la Junta Suprema de Sanidad de la Isla de Cuba, abandonando las tesis del autonomismo para abrazar las ideas independentistas. Se traslada con su familia a Nueva York, poniéndose a disposición del Partido Revolucionario Cubano. Preside clubes revolucionarios y es grande su prestigio al servicio de la causa revolucionaria cubana.

En 1898 es designado miembro de la Asamblea de Representantes del Ejército Libertador. El Segundo Cuerpo del Ejército Libertador lo elige su representante a la Asamblea convocada para Santa Cruz del Sur, luego es electo como vicepresidente, cargo al que posteriormente renuncia por la decisión de la asamblea de declarar inexistente el cargo de General en Jefe del Ejército Libertador que desempeñaba el Mayor General Máximo Gómez. Es de destacar que abandona el local de la votación y en su carta de renuncia advierte que aboga por la disolución de ese organismo el cual califica de corporación moribunda.

En 1899 ocupó la Presidencia de la Academia de Ciencias de La Habana; tres años más tarde fue electo Miembro Honorario, y en 1922, le fue otorgada la condición de Miembro de Mérito.

En 1900 es nombrado Profesor Titular de Patología Médica en la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana, aquí se percata de que su cátedra carecía de servicio clínico.

"Para tratar de remediar en parte esta falta llevaba extraoficialmente a sus alumnos a la sala Santa Cruz de medicina interna, que él dirigía en el Hospital Nuestra Señora de Las Mercedes, y allí les mostraba los pacientes cuyas enfermedades les explicaba en sus clases teóricas en la facultad".7

Crea así el Dispensario de Pobres, que poco después llevaría su nombre y se mantiene hasta el presente como Policlínico Tamayo. En este centro se considera que se encuentran los antecedentes de la enseñanza de la medicina de pregrado en la atención médica primaria.

Resultó electo Delegado a la Asamblea Constituyente de 1900, en la que participó en la redacción de la Constitución de 1901. Integra la Comisión encargada de valorar y aconsejar acerca de la relación futura entre Cuba y los Estados Unidos.

Con posterioridad forma parte, junto a Juan Gualberto Gómez, Manuel R. Silva, Gonzalo de Quesada y Enrique Villuendas, de la comisión encargada de dar una respuesta al Gobernador Militar de Cuba acerca de las relaciones que debían existir entre Cuba y los Estados Unidos. En dicho trabajo se estudia y enjuicia la Enmienda Platt, establece que altera esencialmente el espíritu y la letra del Acuerdo Conjunto del 20 de abril de 1898 y del Tratado de París, porque mediante ella y a pesar de invocar aquel acuerdo y aludir a este Tratado, se coloca a la Isla de Cuba bajo la jurisdicción y soberanía de los Estados Unidos.

Es designado Secretario de Estado y Gobernación en el gobierno del General Leonardo Word, desde este cargo coopera con la labor sanitaria para erradicar la fiebre amarilla, siguiendo los preceptos del sabio cubano Carlos J. Finlay.

Finlay, después de una tenaz resistencia, acepta finalmente la Jefatura del Departamento de Sanidad, adscripta entonces a la Secretaría de Gobernación del recién creado gobierno, a propuesta del Dr. Diego Tamayo, quien había sido investigador y después médico mambí, y ahora designado como primer titular de dicha Secretaría.8

Al acceder Cuba a su independencia formal el 20 de mayo de 1902, se les presentaba la oportunidad a los salubristas cubanos de poner en práctica muchas de sus ideas avanzadas en el campo de la higiene social, producto de la experiencia ganada en nuestro devenir histórico, entre las que se hallaba la de reunir en una sola organización todas las instituciones de la sanidad terrestre y marítima y de la beneficencia pública y elevarla a categoría ministerial.9

Como primer paso para alcanzar tan importante objetivo se logró que, tanto la organización sanitaria como la de beneficencia, quedaran dentro de la Secretaría (Ministerio) de Gobernación y se nombraran en sus direcciones a tres glorias de la medicina cubana, los Dres. Diego Tamayo Figueredo, como Secretario de Gobernación; Carlos J. Finlay, Jefe Nacional de Sanidad, y Manuel Delfín Zamora, Jefe del Departamento Nacional de Beneficencia.9

Posteriormente, renuncia a este cargo debido a discrepancias con los procederes del gobierno en contra de huelguistas. Poco después, en enero de 1903, ofreció al Consejo de Dirección del Dispensario, dar gratuitamente una consulta de medicina general, la que le fue aceptado por este órgano. A partir de entonces, pudo contar con un servicio de atención médica para su cátedra, que no disponía de servicio clínico.

En 1901, un grupo de intelectuales patrióticos, muchos de ellos colaboradores cercanos de José Martí y que en su mayoría había regresado del exilio en los Estados Unidos, fundaron la Junta Organizadora de la Biblioteca y Museo Nacionales de la Isla de Cuba. Entre estos precursores se encontraban Diego Tamayo, Vidal Morales, Julio Ponce de León, José Dolores Poyo, Néstor Carbonell, Manuel Sanguily y Enrique José Varona.

Los esfuerzos de dicha Junta no lograron la movilización de la opinión pública nacional alrededor de un tema de candente importancia, como era este; pero sentaron el precedente de que los más esclarecidos patriotas y pensadores cubanos del momento se encontraban ocupados en el estudio de medidas concretas que impidiesen la absorción cultural de la nación cubana y la anexión que se cernía sobre la Isla.

La idea de crear instituciones nacionales, encargadas de la custodia y promoción de la herencia histórica y cultural del pueblo cubano, adquiría un significado valioso y patriótico, como lo había sido cargar al machete contra las huestes enemigas durante los largos años de la lucha por la independencia.10

En 1905 es elegido Senador de la República y en 1906 funda la revista Vida, nueva donde no solo aborda temas médicos, sino además sociales.

El 7 de marzo de 1907 entró a formar parte como vocal del Consejo de Dirección del Dispensario Tamayo, y en la misma sesión fue nombrado Director Interino hasta el 13 de julio del año siguiente, en el que fue elegido por unanimidad, Director en Propiedad, cargo que ocupó hasta su fallecimiento.

El 10 de marzo de 1909 funda la Cruz Roja como sociedad de socorro auxiliar del poder público, que a los seis meses fue reconocida como Sociedad Nacional por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Durante varios años se desempeñó como Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia.

"El 4 de enero de 1923 se publica en la prensa un manifiesto estudiantil pidiendo al alumnado fundar cuanto antes una Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana. Cinco días más tarde existía ya un Directorio de dicha Federación, el que acordaba ese día, pedir la renuncia del doctor Menocal a su cátedra y que se modificaran los Estatutos Universitarios para que las distintas asociaciones de estudiantes tuviesen representación ante el claustro universitario, así como decretar la no asistencia a clases desde el día 11 del propio mes hasta que el claustro accediese a sus dos peticiones. La huelga decretada se produjo el 11 de enero, surgiendo de esa forma a la vida pública la Federación Estudiantil Universitaria, presidida por el estudiante de ingeniería y arquitectura Felio Marinello Vidaurreta y como secretario, el estudiante de derecho Julio Antonio Mella Mc. Partland. Al siguiente día se celebró una asamblea en el Aula Magna de la universidad para tratar públicamente las reformas que se llevarían a cabo en dicha institución, en la cual estuvieron presentes, en la presidencia, el Rector Dr. Carlos de la Torre y Huerta, el Subsecretario de Instrucción Pública y seis profesores de gran prestigio ante el estudiantado, entre ellos los de la Escuela de Medicina, Dres. Diego Tamayo Figueredo, titular de Patología Médica; Eusebio Hernández Pérez, titular de Obstetricia con su clínica y José Varela Zequeira, titular de Anatomía Descriptiva y Disección, los que pronunciaron encendidos discursos adhiriéndose al movimiento revolucionario estudiantil".11

Realiza su jubilación profesoral a partir del 1 de junio de 1923 y fallece unos años más tarde en La Habana, el 2 de octubre de 1926.

 

 

 

 

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