1 Tamayo
La primera mención a Tamayo en la documentación data del año 993 (fecha en revisión). Tamayo fue un enclave medieval situado dentro del territorio de Oña, pero con personalidad jurídica propia y con pequeños propietarios libres, aunque el monasterio oniense también era divisero.
Por este motivo, el monasterio de Oña ejerció una fuerte presión a lo largo de los siglos para atraer a Tamayo, que tenía régimen de behetría, al señorío de abadengo, con constantes disputas legales. Las fértiles tierras de la Nava, entre Oña y Tamayo, fueron objeto de numerosos litigios, aunque los vecinos de ambas villas compartían las propiedades en esa zona limítrofe. Mientras la actividad económica de Oña giraba en torno al monasterio, Tamayo contaba, por ejemplo, a mediados del siglo XVIII con 13 arrieros profesionales, que tenían a su disposición 58 caballerías. Los arrieros de Tamayo iban hasta los puertos del Cantábrico, llevaban vino y cereales y traían pescado en salazón a la meseta.















